Vaya que la vida puede ser tan larga o tan corta como tú quieras. Todo depende de tus acciones, de tus decisiones pero sobretodo de tu perspectiva.
Si se preguntan…¿Qué hace la diferencia? La forma en la que ves la vida hace la diferencia. Siempre será tan emocionante, divertida, relajada, misteriosa y activa como tú quieras. Cuando piensas en esto te das cuenta de lo valiosa que es la libertad, o por lo menos lo ha sido para mí.
Como sea: nacemos, cresemos, nos reproducimos y finalmente morimos. Cuando naces empiezas a morir; así es y eso no va a cambiar. Pero ¿Para qué o para quién vivir? Todos tenemos un motivo de vida ¿o no? una razón para levantarnos todas las mañanas. Ya sea una familia, un amor, un trabajo, un sueño o todas las anteriores. Se preguntaran a qué voy… ¿Nunca se han puesto a pensar en que aunque la vida sea tan cotidiana, son esas pequeñas e insignificantes cosas lo que hacen que la vida se convierta simple y maravillosa? Sí hablo de esas cosas y esos momentos que te sacan una sonrisa y regalan tranquilidad.
Les pondré un ejemplo:
Ayer en la noche observé una pequeñísima hormiga negra caminar por mi pie. Estaba en mi recamara ¿de dónde salió? No lo sé. Tan delicada, pequeña y simple pero me hiso recordar y me motivo a escribir este texto. Recuerden cuando eran muy pequeños y veían a las pequeñas criaturas caminar en el suelo o paseándose por sus manos, de una a otra. Sonrían y piensen ¿cómo es posible que algo tan simple pudiera hacerme tan feliz?
Feliz. Palabra simple pero difícil. Fácil de decir, difícil de preguntarse. Porque hoy en día es más difícil serlo. Sabemos que el país y en general el mundo pasa por una situación difícil, guerras, pobreza y mucha discriminación. Se discrimina por sexo, color de piel, preferencia sexual y religión. Una vez escuché en una película una frase que decía: “si dios hubiera querido que todos fuéramos iguales no nos habría hecho tan diferentes “. Y hasta ahora creo que es cierto.
Pero aunque hoy en día sea tan difícil ser feliz para unos y fácil para otros, siempre hay momentos para serlo y son aquellos que regalan la esperanza de que aún quedan motivos para que el mundo y la vida sigan. Como escuchar tu canción favorita en la radio, que un chico o chica lindo o linda te sonría en la calle, que te den las gracias cuando no las esperabas, cuando te abraza un niño pequeño, cuando te cuentan un buen chiste y dejas de llorar, o cuando te enteras de que le gustas a ella o a él, cuando ves una excelente película, lloras de risa, cuando sientes mariposas en el estomago con un beso, cuando sientes el dulce viento en tu rostro,cuando comes lo que te gusta sin remordimientos, cuando lees un buen libro o simplemente ves caminar una hormiga negra.
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